Divide cualquier grabación tuya en pistas por instrumento y ensaya con ellas: aísla tu parte, toca encima y repite hasta que salga.
Un MP3, un WAV, la grabación del ensayo de anoche. No hacen falta stems oficiales — o añade tus propios stems para practicar.
Batería, bajo, guitarra, piano, otros, voz y coros — cada una con su propio volumen, mute y solo.
Aísla tu parte, silénciala y toca sobre la banda, repite ocho compases, cambia el tono sin cambiar el tempo.
Tempo, tonalidad, compases y acordes llegan ya detectados, con un clic y una hoja de acordes hecha con ellos. Corrige lo que quieras a mano, o añade tus propios recursos — es un punto de partida, no un veredicto.
Suonable no tiene catálogo, ni muro, ni enlaces públicos: las canciones que subes solo se alcanzan desde tu propia cuenta, y ningún otro usuario puede llegar a ellas. Tu audio no entrena ningún modelo.
No es una suposición pegada encima: los acordes se colocan sobre el mapa de compases detectado en tu propia grabación, así cada uno cae en el compás y el tiempo donde realmente cambia. Cada uno llega además con la forma de tocarlo, en piano o en guitarra, siguiendo la canción mientras avanza. Corrige lo que quieras a mano — es un punto de partida, no un veredicto.
Cada acorde está anclado a un compás y un tiempo, no a un cronómetro — así sigue bien aunque el tempo respire.
Cambia el tono y la hoja entera lo sigue — los acordes que lees son los que estás oyendo.
Edita cualquier acorde a mano y así queda. La tonalidad y el BPM también se detectan, y se editan donde aparezcan.
Elige piano o guitarra y el acorde que está sonando muestra las notas que hay que pulsar o la posición que hay que hacer, con los tres siguientes ya en pantalla para llegar al cambio con la mano lista.
La separación es solo el punto de partida. Suonable es donde vive tu música: letras, hojas de acordes que transponen con la canción, archivos de audio, tomas de referencia, pistas y setlists — todo junto a la canción, listo para tocar.
Aísla la guitarra, la armonía, los teclados. Escucha solo lo que tienes que tocar.
Intro, estrofa, estribillo, puente — detectados para ti y totalmente editables, así la canción llega ya mapeada.
Elige una sección — la intro, una estrofa, ese estribillo — y repítela con precisión de sample hasta que salga.
Cambia el tono por semitonos sin cambiar la velocidad. El clic y la batería nunca se transponen.
Guarda letras, hojas de acordes y material extra junto a cada canción: PDFs, la foto de una partitura, una toma de referencia.
Acordes colocados exactamente sobre la letra, que transponen con la canción, en varios idiomas. Arrastra las secciones para reordenarlas.
Construido con el mapa de tempo detectado en la propia canción, así sigue el tempo real de la grabación incluso cuando respira. Suena desde el primer hasta el último segundo del audio.
Clásico, beep suave, caja china, baquetas, cencerro. Patrón de acentos y subdivisiones configurables.
Las grabaciones que aceleran o frenan están soportadas.
Suelta un ZIP de una sesión de Ableton o Logic, o un pack comprado. Probado con un proyecto real de 430 MB y 17 pistas.
Ordena las canciones para un ensayo o un concierto, y compártelas con un enlace.
Cada pista puede salir por una salida física distinta de tu interfaz de audio. Solo en la app de escritorio.
Con muchas pistas la mesa se desliza en vez de apretar los canales.
Una vez descargada, la canción suena sin conexión.
iPhone, Android, iPad, Mac y Windows. Sin pasar por ninguna tienda.
Inglés, italiano y español.
Es donde van aterrizando las herramientas que abres cada día.
30–300 BPM, diez compases, subdivisiones, tap tempo y acentos que marcas tocando el tiempo. La luz cae cuando el clic llega al altavoz, no cuando la app lo programa.
Cromático para cualquier cosa, con un modo por instrumento para las cuerdas. El clavijero se dibuja con las clavijas donde están de verdad, y cada cuerda se pone verde en el momento en que está afinada.
Cada pista sale por su propio par estéreo — la batería por 1–2, el bajo al ampli del escenario por 3–4, la voz a la PA. Solo el clic sale en mono, directo al in-ear del baterista, y tú eliges qué salidas se emparejan.
Solo en la app de escritorio, en Mac y Windows. No es un bug: ningún navegador manda más de dos canales al hardware — está documentado como limitación de plataforma en Chromium y WebKit. Por eso existe la app de escritorio. En el navegador y en el móvil son dos canales, punto.
Subes un MP3 o un WAV de una grabación sobre la que tengas los derechos. Suonable la separa en siete pistas — batería, bajo, guitarra, piano, otros, voz y coros — cada una con su volumen, mute y solo. Suele tardar unos tres minutos.
Sí, sobre un archivo tuyo: silencias la pista de voz y tocas sobre el resto, o pones en solo la pista de la parte que estás aprendiendo. Las pistas se quedan en tu cuenta para ensayar y tocar — no para publicarlas, venderlas ni emitirlas.
No. Suonable parte de la grabación terminada. Si tienes los stems oficiales, o una sesión exportada de Ableton o Logic, puedes subir el ZIP y usarlos directamente.
Sí. Tempo, tonalidad, compases y acordes llegan ya detectados, con un clic construido sobre el mapa de tempo de la propia canción y una hoja de acordes que transpone con ella. Es un punto de partida, no un veredicto: todo se corrige a mano.
Suonable está en beta abierta y puedes usarlo sin pagar, en la web y como app para Mac y Windows. Tampoco hay catálogo que comprar: la música es la que pones tú.
Es privada, y no. No hay catálogo, ni muro, ni enlaces públicos: las canciones que subes solo se alcanzan desde tu propia cuenta y ningún otro usuario puede llegar a ellas. Tu audio nunca se usa para entrenar ni afinar ningún modelo.
Sin tarjeta, nada que cancelar, todas las funciones abiertas. Sube y separa hasta 10 canciones sin costo — nunca te cobraremos por esas.